Primera Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de ALC, ¿más de lo mismo?

junio 14, 2023
Javier Surasky
Director de investigación
j.surasky@cepei.org

La primera reunión de la Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe, llevada a cabo el 30 y 31 de mayo de 2023, dejó mucho que desear, pues se trató de un nuevo evento que se limitó a repetir discusiones y problemas de formatos similares del pasado que no han podido resolverse en las últimas tres décadas. La reunión, en la cual participaron representantes de 26 Estados de la región, del Sistema de las Naciones Unidas, organismos regionales y del sector no gubernamental, estableció la Mesa Directiva de la Conferencia, su órgano director, cuya presidencia será ejercida por Argentina, con vicepresidencias a cargo de Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, México y Uruguay

De entrada esta distribución de puestos muestra que, pese a los cambios y las buenas intenciones, este espacio no logra atraer a los países del Caribe. Vale recordar aquí que la resolución que crea la conferencia dispone que en la conformación de su Mesa Directiva “se prestará especial atención a asegurar que los grupos subregionales de países estén adecuadamente representados”.

El principal insumo para el trabajo de los responsables por la gestión de la Cooperación Sur-Sur y Triangular (CSSyT) de los países de la región fue el documento “Avances y desafíos para la cooperación sur-sur en América Latina y el Caribe en el marco de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible” producido por la Cepal. Dicho documento realiza un recorrido por la historia de la CSS, sus narrativas, institucionalidad, iniciativas de cuantificación y, con un optimismo que no se refleja en las actividades de la CSS de los últimos 20 años, la participación de actores no gubernamentales y el recurso a la CSS para la gestión integral de riesgos y desastres naturales. 

Como suele ocurrir, el documento termina identificando los desafíos actuales de la CSSyT, a los que enmarca en el actual y complejo contexto internacional:

  1. Brindar coherencia institucional y de gestión a la CSSyT en ALC, fortaleciendo sus instituciones, desarrollando una estrategia común y proyectando sus vínculos con otras regiones.
  2. Establecer sistemas regionales de homologación de la CSSyT para lograr su cuantificación.
  3. Fortalecer las alianzas para el desarrollo con todos los actores, gubernamentales y no gubernamentales, de la cooperación internacional.
  4. Aumentar la atención que recibe la prevención y gestión de riesgos naturales.
  5. Crear una gobernanza anticipatoria, basada en el análisis y estudios de futuro, fundados en métodos de prospectiva.

Siguiendo esas líneas, la agenda del evento se organizó en torno a cinco mesas de trabajo, cuatro de las cuales siguen directamente el temario del documento preparado por la Cepal: desafíos de la cooperación internacional para el desarrollo en el nuevo contexto mundial; valoración y evaluación de la CSSyT; cooperación multiactor y oportunidades para nuevas alianzas público-privadas; y cooperación internacional en la gestión integral de riesgos y desastres naturales. 

La quinta mesa de trabajo, en cambio, se enfocó en lo que será la Tercera Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea, que tendrá lugar en julio de este año.

Salvo esta última sesión, las demás repiten discusiones que tienen lugar dentro de la CSS desde hace al menos 30 años sin que se hayan logrado avances concretos que vayan más allá de la publicación de los informes sobre la CSSyT en Iberoamérica, principal fuente internacional de información sobre esta modalidad de cooperación que se construye sobre datos poco transparentes dada la negativa de los Estados a abrir la base de datos que le sirve de respaldo.

Los resultados del encuentro no son sino más de lo mismo que ya existía. En una resolución de 10 puntos: 

  • Se decide que los Estados harán comentarios al documento de insumo preparado por la Cepal para redactar una versión revisada del documento. Esta será considerada posteriormente por la Mesa Directiva en su próxima reunión, que se llama a reunión en Santiago de Chile antes del final de 2024, pero sin definir fecha.
  • Se afirma la centralidad de la Agenda 2030 para la CSSyT.
  • Se convoca a dar mayor tratamiento a la gestión del riesgo de desastres, con perspectiva de género, basada en los principios de previsión, prevención, identificación, mitigación y respuesta, todos ellos ya suficientemente establecidos internacionalmente y sin que surjan aportes propios de la región a su conceptualización.
  • Se solicita a la Mesa Directiva y a los países promover mecanismos de cooperación internacional que no estén basados únicamente en el producto interno bruto per cápita como medida del desarrollo y que incluyan una mirada a las brechas y trampas del desarrollo. También se le requiere promover asociaciones con otros actores públicos y privados de carácter local, nacional y regional.
  • Se llama a los órganos subsidiarios de la Cepal y al Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible a fortalecer las sinergias entre cooperación, desarrollo sostenible e igualdad de género. Se les solicita además identificar criterios comunes para evaluar y valorar la CSSyT y sus impactos, teniendo en cuenta el marco conceptual para la medición de la cooperación Sur-Sur y otros trabajos en la materia.
  • Se subraya la importancia de los espacios para el intercambio de información y experiencias de cooperación 

Finalmente, la resolución adoptada solicita a la Mesa Directiva y a los países integrantes de la Conferencia Regional sobre CSS que se reconozca la naturaleza multidimensional del desarrollo y la diversidad de modalidades de desarrollo, pedido que expresamente se vincula con la Cumbre CELAC-Unión Europea sin que resulte claro por qué. Si ese el único acuerdo en temas de CSS que llevará la región al encuentro será una nueva oportunidad desaprovechada, ya que ese asunto está siendo tratado en el marco de la labor de la Organización de las Naciones Unidas, los países de la Unión Europea no son los que están poniendo obstáculos a su progreso.

Llama la atención que no hay menciones sobre temas urgentes y críticos para la CSSyT de la región como el trabajo para apoyar la innovación, el desarrollo de inteligencia artificial, el establecimiento de impuestos comunes y el alineamiento de sistemas tributarios, todos ellos asuntos de esa prospectiva sobre el espacio de acción de la CSS que es la única vía para aumentar su relevancia.

Tampoco hay ninguna propuesta concreta para homologar y medir la CSS, sobre su rol en la aceleración de los ODS, en la postpandemia o respecto de la situación de los países que alcanzan el umbral de “graduación” y quedan imposibilitados de recibir financiamiento concesional, a pesar de que todos esos temas fueron parte de los debates. 

Por otro lado, no hay ninguna referencia útil a la calidad de la gobernanza y procesos de trabajo de la CSS o a la utilización de la CSS como herramienta para la construcción de informes nacionales voluntarios de implementación de la Agenda 2030.

En la sesión inaugural de la Primera Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe, el actual secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que la CEPAL, “con la Agenda 2030 como hoja de ruta, sugiere que la cooperación dentro de las áreas de trabajo definidas por los países conduzca a iniciativas transformadoras que tengan visión de futuro, se basen en datos, tengan capacidad sinérgica, de transformación de la realidad y que convoquen y entusiasmen a la participación multiactor”. Nada de eso ha surgido del encuentro. Nuevo nombre, más de lo mismo.

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