Agendas globales de desarrollo sostenible: un ecosistema integral

Javier Surasky 
Coordinador del área de Gobernanza para el Desarrollo Sostenible 
j.sursky@cepei.org


El desarrollo sostenible es un concepto multidimensional que parte del equilibrio entre las esferas social, ambiental y económica. 

La afirmación anterior basta para explicar por qué debe considerarse un error la extendida creencia de que hablar de “sostenibilidad” es referirse al medio ambiente. Lejos de ello, la idea de un desarrollo sostenible implica la integración holística y balanceada de lo social, lo ambiental y lo económico. 

Limitar los compromisos asumidos por los países en materia de desarrollo sostenible a la Agenda 2030, es un error de magnitud similar al de restringir la idea de sostenibilidad al cuidado del ambiente. 

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se ubica como referente de los debates internacionales en torno al tema, pero lejos está de ser un documento que reúna el conjunto completo de compromisos globales vigentes en la materia. En este sentido, podemos destacar en el texto de la Agenda las siguientes referencias, entre varias otras:

  • Se afirma que sus fundamentos se encuentran en los principales tratados internacionales de derechos humanos y en la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo
  • Se reafirma el valor de los compromisos asumidos en las grandes conferencias de las Naciones Unidas de la década de 1990
  • Se considera a la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre financiación del Desarrollo como parte integral de la Agenda 2030
  • Se incluye la necesidad de considerar los resultados de la XXI Conferencia de Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que acabaría adoptando el Acuerdo de París
  • En las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se hacen referencias a los contenidos del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar

Es claro, entonces, que trabajar en favor del desarrollo sostenible implica considerar una pluralidad de agendas y compromisos intervinculados. Exponer esos vasos comunicantes, promover un enfoque integrado y trabajar sobre las sinergias que se producen en este marco amplio de agendas globales de desarrollo sostenible es una de las tareas críticas del Cepei. Y lo hacemos basándonos en evidencia, produciendo datos, información y conocimiento, y trabajando en alianzas con socios en diferentes sectores que comparten esta visión integral.

Si bien abordar todas las agendas globales de desarrollo sostenible en este espacio no es posible, presentamos de forma breve las que ocupan el lugar prioritario en la labor del Cepei.

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Transformar nuestro mundo: La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible 

La “Agenda 2030” es el principal consenso internacional para la promoción del desarrollo sostenible. Adoptada en 2015 por los Países Miembros de las Naciones Unidas como resultado de un proceso de negociaciones del que participaron múltiples actores, define 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se desagregan en 169 metas específicas.

La Agenda define, además, cinco áreas críticas para el trabajo en favor del desarrollo sostenible conocidas como la “5P” por sus nombres en inglés: personas (people), planeta (planet), prosperidad (prosperity), paz (peace) y alianzas (partnerships).

Junto a ello, establece principios que deben guiar el camino hacia el desarrollo sostenible, entre los que se destacan:

  • No dejar a nadie atrás
  • Interdependencia entre los ODS
  • Universalidad de la Agenda
  • Promoción del trabajo multiactores
  • Trabajo fuera de compartimentos estancos

La agenda establece, asimismo, una visión política del mundo proyectado para 2030, un capítulo sobre medios de implementación y un esquema para el análisis y seguimiento de progresos en su implementación a nivel nacional, regional y global.

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La Agenda de Acción de Addis Abeba para el Financiamiento del Desarrollo

El proceso de negociaciones de la Agenda 2030 se realizó en paralelo con el dirigido a lograr un acuerdo sobre los elementos claves para financiar el desarrollo sostenible. Este segundo proceso negociador llegó a su fin cuando en julio de 2015, apenas meses antes de que la Agenda 2030 fuese adoptada, se reunió la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, donde se adoptó la Agenda de Addis Abeba para el Financiamiento del Desarrollo. Este documento expresa un acuerdo mundial sobre modalidades y herramientas que deben ser movilizadas para generar los recursos financieros que requiere el avance hacia el desarrollo sostenible.

Abarca consideraciones sobre recursos de origen público y privado, nacionales o internacionales, e identifica siete esferas de trabajo sobre las que se deben focalizar los esfuerzos de financiación: 

  1. Protección social y servicios públicos esenciales para todos
  2. Ampliación de los esfuerzos para poner fin al hambre y la malnutrición
  3. Superación de carencias en materia de infraestructura
  4. Promoción de la industrialización inclusiva y sostenible
  5. Generación de empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, con promoción de las micro, pequeñas y medianas empresas
  6. Protección de ecosistemas
  7. Promoción de sociedades pacíficas e inclusivas

Los principales temas que recorre este documento son:

  • La cooperación internacional para el desarrollo sostenible
  • El uso de los sistemas tributarios nacionales en apoyo del desarrollo sostenible
  • La sostenibilidad del endeudamiento externo
  • La importancia de las contribuciones en materia de ciencia y tecnología
  • Las innovaciones y el comercio como generadores de recursos para el desarrollo sostenible
  • Las cuestiones sistémicas que afectan la generación, distribución y acceso a recursos económicos necesarios para impulsar el desarrollo, tales como la gobernanza económica mundial, la necesidad de democratizar la toma de decisiones en las instituciones financieras internacionales, la volatilidad de precios en los mercados internacionales de productos básicos y las migraciones internacionales.

La “Agenda de Addis” incluye un capítulo sobre la importancia de generar datos oportunos y fiables, y determina la creación de un Mecanismo de Facilitación de la Tecnología, que luego será desarrollado por la Agenda 2030.

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El Acuerdo de París

Al igual que los dos acuerdos anteriores, el Acuerdo de París (para la lucha contra el cambio climático) fue adoptado en 2015. A diferencia de los anteriores, que son acuerdos políticos, se trata de un acuerdo jurídicamente vinculante que crea obligaciones exigibles a sus partes. Esa diferencia hace que el Acuerdo de París haya debido pasar por un proceso de ratificación antes de entrar en vigor, lo que finalmente ocurrió en noviembre de 2016.

El principal objetivo de este acuerdo es mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo de los 2 grados centígrados tomando como punto de referencia sus niveles preindustriales, y realizando esfuerzos para que el incremento de la temperatura global no llegue a superar los 1,5 grados centígrados. 

Para lograrlo, se asumen obligaciones orientadas a:

  1. Crear un marco tecnológico sostenible
  2. Mejorar las capacidades nacionales de acción frente al cambio climático y sus efectos
  3. Movilizar recursos financieros requeridos a los otros dos fines

Uno de los elementos centrales del Acuerdo de París es el establecimiento de un mecanismo de mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero. Su principal instrumento son las denominadas “Contribuciones Determinadas Nacionales (CDN)”. Todos los países que hacen parte del tratado se obligan a presentar las CDN de forma periódica para informar sobre sus niveles de emisiones, así como las medidas específicas que se comprometen a adoptar para reducirlos: medidas de mitigación o medidas de adaptación (fortalecimiento de las capacidades de respuesta frente a los efectos del cambio climático). 

La compilación de los compromisos nacionales da como resultado el establecimiento de un inventario nacional de emisiones que, conforme lo dispone el Acuerdo, debe actualizarse cada cinco años. El primer conjunto de Contribuciones Determinadas Nacionales se presentó entre 2016 y 2018. La primera actualización debía tener lugar en 2020, al cumplirse cinco años de la adopción del Acuerdo. La pandemia de la COVID-19 llevó a que varios países pidieran una postergación del plazo y se espera que entre 2021 y 2022 el proceso avance fuertemente.

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Derechos humanos como agenda de desarrollo sostenible

El marco mundial de derechos y obligaciones establecido en múltiples documentos jurídicos de protección y promoción de los derechos humanos fija el contexto sobre cualquier esfuerzo orientado al desarrollo sostenible; el desarrollo sostenible implica necesariamente ubicar a las personas en el centro de cualquier acción.

La vinculación entre los derechos humanos y el desarrollo sostenible es cada vez más fuerte. En lo teórico podemos mencionar el compromiso asumido por los Estados en el preámbulo de la Agenda 2030 de “velar por que todos los seres humanos puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un medio ambiente saludable”.

Desde el lado de los derechos humanos la respuesta adopta una perspectiva igual: no solo el Consejo de Derechos Humanos tiene desde hace tiempo relatorías sobre temas directamente conectados con el desarrollo sostenible.  A modo de ejemplo listamos los siguientes:

  • Experto independiente sobre los derechos humanos y la solidaridad internacional
  • Relator Especial sobre el derecho al desarrollo
  • Relator Especial sobre la cuestión de las obligaciones de derechos humanos relacionadas con el disfrute de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible
  • Experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo
  • Relator Especial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos

En los últimos años, el Examen Periódico Universal de Derechos Humanos que se realiza en el marco de las Naciones Unidas, principal proceso global de control del respeto de los derechos humanos por los Estados en el que estos reportan sus progresos en la materia y reciben recomendaciones de sus pares sobre medidas a adoptar, ha comenzado a emitir recomendaciones que toman como referencia a la Agenda 2030.