Foro Político de Alto Nivel (HLPF): una reforma desgastada

Por Javier Surasky
Oficial de Programas de Gobernanza y Financiamiento para el Desarrollo Sostenible

j.surasky@cepei.org


De acuerdo con la Agenda 2030, el Foro Político de Alto Nivel (HLPF) debe desempeñar el papel principal en la supervisión de su implementación a nivel mundial, facilitando el intercambio de experiencias y lecciones aprendidas, y proporcionando liderazgo político, orientación y recomendaciones para su seguimiento. Además, promoverá la coordinación de las políticas de desarrollo sostenible en todo el sistema, garantizando que la Agenda sea relevante y ambiciosa.

Sin embargo, los métodos de trabajo del HLPF no facilitan el diálogo entre los Estados ni entre los gobiernos y las partes interesadas, dificultando el intercambio de experiencias y lecciones aprendidas. El Foro no promueve la colaboración en los ámbitos de las políticas de desarrollo sostenible, y de sus sesiones no surge ninguna orientación política. El HLPF no está contribuyendo a mantener las ambiciones de la Agenda 2030. 

Algunos dirán que el Foro sigue siendo relevante porque es el escenario donde los países presentan sus Exámenes Nacionales Voluntarios (VNR) a la comunidad internacional. Pero que sea relevante no implica que esté cumpliendo con las responsabilidades que se esperan de él; las cuales, dada su relevancia, deben ser desempeñadas con mayor compromiso y responsabilidad. 

El HLPF, que tiene la capacidad de reunir todos los años a la comunidad internacional del desarrollo, desaprovecha esta oportunidad: 

  • El diálogo entre los países informantes y las partes interesadas se produce durante las presentaciones de los Informes Nacionales Voluntarios. Un representante de la sociedad civil tiene la oportunidad de tomar la palabra durante dos o tres minutos. Los representantes de los países informantes no siempre responden. Además, las preocupaciones de la sociedad civil se introducen después de una tediosa ronda de comentarios y preguntas amistosas, normalmente precedidas de felicitaciones. 
  • Las contribuciones de las regiones —una de las funciones de las regiones es contribuir con insumos para el HLPF— quedan relegadas a una sesión formal, por lo que la riqueza e importancia del trabajo regional no reluce lo suficiente.  
  • Algunos países informantes siguen confundiendo el HLPF con una convención de turismo. En lugar de utilizar sus presentaciones para destacar los avances y los retos de los ODS o pedir a la cooperación internacional apoyo para reducir las brechas del desarrollo sostenible, presentan videos en los que muestran la belleza de su país. Y sí, los países son hermosos, especialmente cuando vemos la mejor parte de una realidad mucho más compleja.
  • La principal herramienta a través de la cual el HLPF proporciona orientación política es la Declaración Ministerial final, un documento que debe ser adoptado por consenso; sin embargo, este no siempre se produce. Año tras año, cuando llega la fecha límite para finalizar el documento, la Declaración Ministerial se adopta en un procedimiento de votación. Otros años, como 2020, no se ha logrado adoptar una Declaración debido a diferencias entre los países, siendo la primera vez que el HLPF no tuvo un documento político adoptado.

La buena noticia es que en 2021 los países tuvieron la oportunidad de cambiar todo esto. Se llevó a cabo un proceso de revisión del HLPF para corregir las fallas. Los resultados se publicaron en junio de 2021 (A/75/L.102). Sin embargo, debemos señalar que la nueva “guía de trabajo” del HLPF es decepcionante. 

Los embajadores Jean-Claude do Rego, Representante Permanente de Benín, y Kaha Imnadze, Representante Permanente de Georgia ante las Naciones Unidas, co-facilitadores del proceso, presentaron su borrador cero en febrero de 2021. Desde entonces, salieron a la luz versiones en marzo, abril, mayo y junio. Revisarlas es ver cómo los Estados evaden el manejo de asuntos como los siguientes: 

  • Los derechos humanos: la inclusión de un nuevo mandato del HLPF para garantizar que las instituciones nacionales de derechos humanos puedan participar con las mismas modalidades que otras partes interesadas fue rápidamente eliminada del texto.
  • Paz, justicia e instituciones fuertes: la idea de revisar el ODS 16 cada año, al igual que ocurrió con el ODS 17 sobre alianzas, se dejó por fuera en mayo.

La redacción de “Mejoras” siguió el mismo camino:

  • Del miedo a las palabras: el borrador de mayo afirmaba que el HLPF debería reforzar el análisis de las interrelaciones entre los ODS “al tiempo que aborda cuestiones transversales, incluyendo, entre otras, la erradicación de la pobreza, la igualdad de género, los derechos humanos, el estado de derecho efectivo y la buena gobernanza, la protección social, el cambio climático y la protección del medio ambiente, y el principio de no dejar a nadie atrás”. El texto adoptado se recortó, afirmando que el HLPF revisará los ODS “al tiempo que abordará cuestiones transversales a la Agenda 2030 y a los Objetivos, así como el principio de no dejar a nadie atrás”.
  • Intergubernamentalidad: la última versión del párrafo 15 incluye, por primera vez en el proceso, la palabra “intergubernamentalmente” sobre la naturaleza de los documentos que se revisarán en una futura sesión del HLPF. 
  • ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo?: entre las versiones de mayo y junio, el siguiente texto se perdió en las negociaciones: “se alienta a los países a que involucren a todas las partes pertinentes de los gobiernos, a todos los niveles, y a las instituciones pertinentes, así como a los grupos principales [major groups] y a otras partes interesadas, en las distintas etapas y fases de las revisiones nacionales de conformidad con los párrafos 74, 78 y 79 de la Agenda 2030″ (antiguo párrafo 21).
  • ¿Rendición de cuentas? No, ¡sensibilización!: la versión de mayo: “Los países podrán utilizar los exámenes nacionales voluntarios como un marco de seguimiento y examen voluntario, eficaz e integrado para informar a sus ciudadanos sobre sus progresos en la implementación de la Agenda 2030.” La versión de junio: “Los países pueden utilizar los exámenes nacionales voluntarios como un marco de seguimiento y examen voluntario, eficaz e integrado para dar a conocer los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus esfuerzos y progresos en la implementación de la Agenda 2030.” 
  • Matices: En el borrador de mayo, se invitaba a los países a “considerar la inclusión de los grupos principales y otras partes interesadas en los preparativos y el seguimiento de sus exámenes nacionales voluntarios, así como a considerar su inclusión en sus delegaciones en el HLPF.” En junio se introdujo un pequeño ajuste, y ahora “los países podrían considerar la inclusión de los grupos principales y otras partes interesadas en sus delegaciones en el HLPF”.

De un proceso de reforma desgastado, que no logró avanzar hacia un HLPF más eficaz, fuerte y propicio, no surgió ninguna decisión que cambie las reglas del juego. El camino hacia un HLPF ambicioso que proporcione orientación política y abra diálogos incluyentes, está aún por pavimentar. 

Acerca del autor

Javier Surasky

Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de La Plata y Magister en Cooperación Internacional al Desarrollo y Acción Humanitaria (Universidad Internacional de Andalucía). Dicta cursos en temas de cooperación internacional en diferentes carreras de posgrado en universidades de América Latina y Europa. Ha realizado tareas de consultoría para diferentes organismos internacionales, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.