El Foro de Desarrollo Sostenible de América Latina y el Caribe de 2024: una frustración recurrente

abril 30, 2024
Javier Surasky
Director de investigación
j.surasky@cepei.org

¿Qué sentido tiene hoy una reunión regional para acelerar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en América Latina y el Caribe? Con solo el 22% de las metas de los ODS que podrían alcanzarse a 2030 la respuesta es que sobran las razones para realizar un trabajo conjunto a nivel regional. En la práctica, sin embargo, es difícil comprender por qué esta reunión se sigue realizando más allá de cumplir con un calendario formalmente establecido.

Del 15 al 18 de abril, la sede de la CEPAL en Santiago de Chile, recibió la Séptima Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe (Foro ALC 2030). Cepei, anualmente y desde 2017, ha participado en este evento que empezó su funcionamiento en dicho año, a partir de una decisión tomada por la Conferencia de Miembros de la comisión.

El programa del encuentro no propuso acciones más allá de las que ya habíamos visto. Nuevamente nos presentaba un formato de sesiones oficiales centradas en cada uno de los ODS que estarán bajo análisis especial en el Foro Político de Alto Nivel (HLPF) en julio de 2024 (1. Fin de la pobreza; 2. Erradicar el hambre; 13. Lucha contra el cambio climático; 16; Paz, justicia e instituciones sólidas; y 17. Alianzas para lograr los objetivos).

Durante el inicio del foro, solo produjo alivio que el espacio inaugural estuviera dedicado a la Cumbre del Futuro, un evento que es de importancia crítica no solo para la región sino para el mundo, ya que abordará el futuro del multilateralismo y buscará proveer a la ONU de las herramientas que necesita para contribuir mejor a la aceleración de los ODS.

El primer golpe al trabajo del foro llegó en su apertura. Argentina, que preside la CEPAL hasta junio de 2025, y que debía ejercer las funciones de presidencia del Foro ALC 2030, envió una nota fechada el 15 de abril informando que ningún representante de su país acudiría a la reunión. Costa Rica, país que actuaba como vicepresidente de la CEPAL, debió asumir de forma inesperada el liderazgo del foro.

La ministra de Planificación Nacional y Política Económica de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, se encontraba en la reunión y fue quien, por fortuna, tomó las riendas del encuentro. Fue afortunada su participación dado que el número de ministros que asistieron en persona al Foro ALC 2030 fue muy bajo. No encontramos datos oficiales sobre asistencia, así que logramos identificar únicamente la presencia de dos funcionarios con rango de ministros en Santiago de Chile.

Habiendo asumido el golpe, que se traduce en una señal de ninguneo del gobierno argentino hacia la región, se iniciaron los trabajos. Las esperanzas de que la sesión sobre la Cumbre del Futuro trajese algo nuevo al Foro ALC 2030 se disolvieron casi de inmediato.

Aún en presencia de la vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed, y del secretario general adjunto para políticas de la Oficina Ejecutiva del Secretario General de la ONU, Guy Ryder, que intentaron motivar a los países a ser ambiciosos, lo que se produjo fue una serie de “monólogos” de representantes de los países de la región, la mayor parte de ellos ministros que se conectaron virtualmente solo para esta sesión. No hubo debates, ni ideas nuevas, ni se dieron pasos de identificación de posiciones comunes.

Más grave aún, si tomamos elementos de los diferentes discursos pronunciados, encontramos que los puntos en común responden a reclamos tradicionales de la región como la reforma de las Instituciones Financieras Internacionales o el aumento del Financiamiento y el reemplazo del PIB por una medida más integral del desarrollo. Ninguna señal de comprensión de las oportunidades que abre la Cumbre del Futuro para innovar. Ningún acuerdo que supere niveles tales de generalidad que pueda ser origen de acciones concretas. Al parecer, solo los representantes de los jóvenes y de la sociedad civil parecen saber la importancia de la Cumbre del Futuro.

Los debates sobre cada uno de los ODS bajo análisis especial que siguieron repitieron lo ocurrido en años anteriores. Funcionarios nacionales dando discursos una tras del otro, sin reacciones, aplaudiendo al final de cada exposición, aunque se hubiesen dicho cosas diametralmente opuestas a las que sus países postulaban. Es difícil saber si los países se escuchaban unos a otros durante esas sesiones o si todo era una triste puesta en escena.

En años anteriores, lo más interesante y creativo del Foro ALC 2030 se logró en los eventos paralelos a los debates oficiales, pero en 2024 esta dinámica se vio fuertemente afectada por dos razones:

– La CEPAL impuso por primera vez la práctica de “recuperación de costos” (cost-recovery) impuesta a toda la ONU como resultado de las fortísimas restricciones presupuestarias que afectan a la organización. Mal informado pero implementado, el proceso de recuperación de costos creó confusión entre quienes habían postulado, e incluso habían recibido la aceptación desde la comisión para organizar eventos paralelos. Aún comprendiendo los motivos de imposición de una política de recuperación de costos, el destino al que nos lleva es al de una ONU cuyas sedes se transformen en centros de exposiciones que solo pueden pagar aquellas entidades que cuentan con más recursos, “dejando atrás” -y afuera- justamente a las organizaciones más pequeñas, que suelen representar a grupos especialmente vulnerables.

Los eventos paralelos tuvieron pocos asistentes. El cost-recovery significó que hacer híbrido un evento tenía un costo de más de 300 dólares, por lo que muchos de ellos fueron solo presenciales, o a lo sumo se los transmitió por internet sin posibilidad de que los participantes conectados virtualmente pudieran intervenir. A ello se suma la baja convocatoria del Foro ALC 2030 de este año. Nuevamente, el secretario ejecutivo de la CEPAL informó que cerca de 700 personas participaron del Foro, un dato que todos los presentes escuchamos con incrédulo asombro. Daba pena ver que, el último día de sesiones, el mostrador de acreditación mostraba decenas (varias) de gafetes no retirados. Para ser claro, cada gafete no retirado representaba a una persona que se había acreditado para participar del Foro ALC 2030 pero no lo hizo.

    El plenario de cierre también fue desconcertante. Fue el único momento en el que un funcionario de Argentina -su embajador en Chile- se hizo presente en el foro: pidió la palabra para decir que Argentina se reservaba el derecho de revisar los contenidos del documento de conclusiones y recomendaciones del foro (que había sido previamente aprobado por concenso) hasta el momento en que se reúna el HLPF. Un nuevo chasco a la región.

    Sin diálogo, creación de posiciones comunes, generación de acuerdos para la acción, provisión de guía política ¿tiene sentido continuar realizando el Foro ALC 2030? Si continúa funcionando de esta forma, el foro quedará vacío de sentidos más allá de lo formal.

    Cepei ha publicado varios informes y análisis sobre las transformaciones que urgentemente requiere este espacio, entre ellos:

    Cada uno de ellos incluye sugerencias prácticas de cómo llevar adelante cambios simples, que no requieren de erogaciones económicas, y podrían dar nueva trascendencia a estos encuentros regionales.

    Si el Foro ALC 2030 sigue inmerso en la intrascendencia que mostró este año no solo no será capaz de atraer la atención de los Estados y de otros actores comprometidos con el desarrollo sostenible de la región, sino que será un nuevo fracaso por anotar en las cuentas pendientes de América Latina y el Caribe.

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