Emisiones de CO2 del sector energético y fuentes renovables en América Latina y el Caribe

Jaime Gallego
Cepei

j.gallego@cepei.org


Las emisiones de CO2 del sector energético representan cerca del 65% del total de los gases de efecto invernadero en la atmósfera causados por actividades humanas. Algunas estimaciones sugieren que aproximadamente el 40% del total de emisiones de CO2 son atribuidas al sector energético (IPCC, 2019), el cual incluye actividades como la producción de combustible, gas natural y generación de electricidad para consumo industrial y doméstico.

En América Latina y el Caribe (ALC), la producción energética ha tenido un incremento en el consumo de energía eléctrica. De acuerdo con los datos consultados en la plataforma del Banco Mundial, para el periodo de 1980 a 2014 se registró un aumento de aproximadamente 112% del consumo promedio de energía eléctrica per cápita, un comportamiento similar al de los niveles de emisiones de CO2, que durante el mismo periodo de análisis presentaron un crecimiento de cerca del 106%, lo que sugiere una posible influencia del consumo de energía eléctrica en la generación de emisiones de CO2.

Fuente: elaboración propia a partir del Banco Mundial, 2014

Sin embargo, cuando se analizan casos particulares en la región de ALC como México y Brasil, se observa que, aunque presentan los mayores niveles de emisiones de CO2, la tendencia de consumo de energía es inferior con respecto a otros países de la región como Chile, Argentina y Uruguay que si bien registran altas tendencia de consumo de energía, sus niveles de emisiones de CO2 son relativamente bajos.

Fuente: elaboración propia a partir del Banco Mundial, 2014

En algunos países de América Latina como Chile, existe un alto aprovechamiento de la energía solar y eólica para la producción de electricidad, y a su vez es uno de los países más atractivos del mundo para invertir en energías renovables  (BlombergNEF, 2019). Lo anterior sugiere que la generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables es una alternativa para reducir las emisiones de CO2 sin comprometer el suministro a la demanda energética de los países, tal y como lo indica la meta 7.a del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 “Energía asequible y no contaminante”

Para 2030, aumentar la cooperación internacional a fin de facilitar el acceso a la investigación y las tecnologías energéticas no contaminantes, incluidas las fuentes de energía renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructuras energéticas y tecnologías de energía no contaminante.

Contexto de las energías renovables en ALC

De acuerdo con cifras de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), aproximadamente el 75% de la generación de energía eléctrica en América Latina y el Caribe se produce a partir de fuentes alternativas tales como la energía solar, geotérmica, eólica, biomasa e hidroeléctrica, siendo esta última la que representa cerca del 80% de la producción energética renovable (IRENA, 2020). 

No obstante, la tendencia del uso de energías renovables en la región se ha venido reduciendo. Según datos del Banco Mundial, el porcentaje de la producción de energía eléctrica a partir de energías renovables se ha reducido en un 30% durante el periodo de 1990 – 2014. Algunas de las causas atribuidas a este comportamiento han sido las barreras normativas que dificultan los procesos de transición hacia una integración energética en los países, así como los avances en innovación y desarrollo tecnológico que han ocurrido a un ritmo muy lento (CEPAL, 2013).

Fuente: elaboración propia a partir del Banco Mundial, 2014

En consecuencia, la poca implementación y la tendencia a la baja en el uso de fuentes renovables para la generación de electricidad puede ser la causa del  aumento progresivo de las emisiones de CO2 del sector energético en la región de ALC. Tan solo durante el periodo de análisis de 1990 a 2014, el porcentaje de producción de electricidad de fuentes renovables se redujo en 19 pp, mientras que para los mismos años, los niveles de emisiones aumentaron en cerca de 83,3%.

Fuente: elaboración propia a partir del Banco Mundial, 2014


Consideraciones finales 

Ante la creciente demanda energética en América Latina y el Caribe, las fuentes energéticas son una gran alternativa para garantizar el suministro de electricidad en los países de la región, sin detrimento de la calidad ambiental, y, en especial, para contribuir a la mitigación del cambio climático mediante la reducción de las emisiones de Gas de Efecto Invernadero (GEI).

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (“Energía asequible y no contaminante”) mediante  su meta 7, invita a los gobiernos nacionales a incorporar fuentes energéticas renovables en su matriz energética.  La transición energética puede ser un proceso lento, costoso y complejo en términos de renovación de infraestructuras energéticas, las entidades encargadas de la administración de los recursos energéticos en los países de la región deben asumir el compromiso. De lo contrario, podrían enfrentar consecuencias asociadas a crisis energéticas por la dependencia de los combustibles fósiles, e impactos ambientales significativos relacionados con eventos climáticos extremos como variaciones de temperatura y precipitaciones. 

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Acerca del autor

Jaime Gallego

Administrador ambiental con posgrado en ingeniera ambiental y experiencia como consultor en economía ambiental, valoración económica de los servicios ambientales; ha trabajado como coordinador de proyectos en el área de la evaluación económica ambiental para proyectos de intervención, asociados con infraestructura, minería, explotación de hidrocarburos, entre otros.