El desarrollo sostenible: pensar integralmente, hacer en común

Por Javier Surasky
Cepei 
j.surasky@cepei.org


Hay muchas formas de contar la historia del desarrollo sostenible. Podríamos hablar sobre impactos del ambiente en el campo del desarrollo, del largo juego de seducción mutua entre sostenibilidad y desarrollo, de sinergias para lograr mejores resultados. Incluso podríamos contar una historia sobre la humanidad buscando cambiar su relación con la naturaleza para hacerla menos destructiva.

Todas estas historias, y tantas otras posibles, son ciertas solo a medias. Cada una se enfoca en un punto y lo convierte en la clave para explicar qué es el desarrollo sostenible. Por ello, cada una de esas narrativas es necesariamente incompleta.

¿Es posible escribir una historia sobre el camino que debe seguir el mundo sin incluir en esta nuestras propias preferencias sobre el mundo que desearíamos habitar? La respuesta es un no definitivo. Pensar en el desarrollo sostenible, incluso para contar su historia y definirlo, es siempre un ejercicio que implica tomar una posición frente al futuro.

En Cepei tenemos una postura claramente definida, reflejada en nuestra misión y visión, y desde allí trabajamos para promover las agendas globales de Desarrollo Sostenible, dar seguimiento a su implementación, acompañar a los actores interesados en su logro, generar datos para la tomas de decisiones informadas, y para aportar soluciones concretas a problemas específicos. 

Trata bien la tierra: tus padres no te la dieron, se la prestaron a tus hijos. No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la tomamos prestada de nuestros Hijos.

Proverbio nativo americano

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¿Qué es el desarrollo sostenible?

Hechas las aclaraciones previas, podemos comenzar por la definición más aceptada mundialmente del desarrollo sostenible: modelo de desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Surge de la confluencia de tres esferas del desarrollo que deben ser consideradas en conjunto: la económica, la ambiental y la social. Solo hay desarrollo sostenible cuando las tres confluyen de manera equilibrada.

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Las tres dimensiones del desarrollo sostenible

Fuente: ilustración propia, 2021

Esta triple dimensionalidad del desarrollo sostenible debe servirnos para recordar que no se trata solamente de un desarrollo “amigable con el ambiente”, dado que el desarrollo podría se insostenible también por razones económicas (por ejemplo, promoviendo un modelo de desarrollo basado en la toma de deuda de largo plazo, que deberá ser pagada por la próximas generaciones), o por razones sociales (por ejemplo, un modelo de desarrollo que se centre en la mejora de las condiciones para algunos grupos mientras posterga a otros).

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El informe Nuestro futuro común y la creciente preocupación ambiental

El “Informe Bruntland” fue un producto de su tiempo. Redactado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo creada por la Resolución 38/161 de la Asamblea General en 1983, y presentado en abril de 1987. Tres personalidades de Latinoamérica y el Caribe fueron parte de los 21 miembros de la Comisión: Margarita Marino de Botero (Colombia), Paulo Nogueira-Neto (Brasil) y Shridath S. Ramphal (Guyana).

La formación de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo es consecuencia de un contexto mundial marcado por las consecuencias económicas y sociales del “Consenso de Washington” y por una creciente preocupación de la opinión pública por temas ambientales: en 1967 se producía el primer derrame de petróleo de un buque superpetrolero, el “Torrey Canyon”, en 1978 se repetía la situación con la catástrofe del buque “Amoco Cadiz”, y un año más tarde el derrame petrolero de la plataforma Ixtoc I en el Golfo de México.

El tema ambiental ganó atracción pública especialmente porque en 1984 se produjo un accidente en una planta de químicos en Bophal (India) que dejó más de 12.000 personas muertas; en 1985 se detectó la presencia del agujero en la capa de ozono, y en 1986 se produjo el accidente en la planta nuclear de Chernobyl. Y la lista continúa desde la deforestación del Amazonas en América del Sur hasta la fuga nuclear de Fukushima, en Japón.

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Gro Harlem Brundtland presenta el informe Nuestro Futuro Común en las Naciones Unidas (1987)

Fuente: UN Multimedia

El “medio ambiente” es donde vivimos todos, y el “desarrollo” es lo que todos hacemos al tratar de mejorar nuestra suerte en el entorno en que vivimos. Ambas cosas son inseparables.

Informe Brundtland

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Desarrollo sostenible: nace una nueva solidaridad

Si bien el “Informe Brundtland” aborda un amplio abanico de temas, si nos concentramos en el concepto de desarrollo sostenible encontramos que de este se desprende una “nueva solidaridad”, no considerada hasta entonces.

Las visiones anteriores del desarrollo habían hecho foco en temas como la lucha contra la pobreza, postulando una solidaridad que debía extenderse a nivel global, en la que los habitantes más beneficiados ayudan a los más desfavorecidos. Una “solidaridad horizontal” entre todas las personas que habitan el planeta al mismo tiempo.

El desarrollo sostenible complementa esa idea con la de una solidaridad intergeneracional, que se extiende en el tiempo hacia las futuras generaciones y, por lo tanto, podemos asignarle la representación de “solidaridad vertical” que atraviesa presente y futuro.

No es un cambio menor: el desarrollo sostenible llama a modificar los esquemas de pensamiento con los que se trabajaba para darles una nueva entidad extendida en el tiempo, haciendo visible el puente entre el hoy y el mañana, y con ello los impactos de nuestras decisiones políticas actuales en el bienestar futuro del planeta y sus habitantes.

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Ciclo de solidaridades cruzadas del desarrollo sostenible

Fuente: Cepei

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Del informe Brundtland a la Agenda 2030

Las catástrofes ambientales directamente creadas por el ser humano continuaron:  la fuga nuclear en Fukushima de 2011, la explosión de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon de British Petroleum en 2010, las pérdidas de bosque amazónico, el descubrimiento de la “isla de basura” del Océano Pacífico en 1997, el derrame petrolero del Exxon Valdez en 1989

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Pérdida de cobertura forestal en el Amazonas y otras zonas boscosas de Sudamérica

Fuente: Global Forest Watch

Si bien la primera “Cumbre para la Tierra” de las Naciones Unidas se había reunido en 1972, en Estocolmo, el impacto del informe y una mayor conciencia de la situación ambiental llevaron a las Naciones Unidas a reunir 20 años más tarde, la “Cumbre de la Tierra”, de Río de Janeiro, en 1992. Fue un punto crítico en la historia del desarrollo sostenible, que fue oficialmente asumido por los Estados Miembros de la organización como resultado de ese encuentro. A pesar de la falta de éxitos concretos, y para dar seguimiento al proceso, volvieron a organizarse cumbres sobre el clima en 2002 (Río+10) y 2012 (Río+20). Esta última fue el puntapié inicial del proceso de negociaciones que llevaría a la adopción de la Agenda 2030 en septiembre de 2015. La propuesta de América Latina, liderada por Colombia, en la declaración final de Río+20, titulada El futuro que queremos, afirma que:

la importancia y la utilidad de un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible [que] deben guardar relación con las tres dimensiones del desarrollo sostenible y sus interrelaciones e incorporarlas de forma equilibrada, y deben ser coherentes con la agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo con posterioridad a 2015, e integrarse en esta, lo cual contribuiría al logro del desarrollo sostenible e impulsaría la labor conexa y la integración del desarrollo sostenible en el sistema de las Naciones (párrafo 246).

La misma conferencia creó el Foro Político de Alto Nivel, que se convertiría en la “casa global” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incorporados en la Agenda 2030.

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El desarrollo sostenible en la Agenda 2030

La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible implicó la adopción de esa perspectiva como orientación de los esfuerzos globales, regionales y nacionales por promover el desarrollo sostenible, junto a la determinación de áreas claves de trabajo, la identificación de medios para lograrlo y la determinación de una serie de principios de acción que deben marcar el camino de la comunidad internacional hacia el desarrollo sostenible. 

Los impactos de la COVID-19 en ese trayecto serán profundos, y por ahora dejan más preguntas que certezas.