Inicio del 76º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Por Javier Surasky
Oficial de Programas de Gobernanza y Financiamiento para el Desarrollo Sostenible

j.surasky@cepei.org


Hace un año, los países se reunían nuevamente para dar inicio al período ordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo un contexto doblemente especial: por una parte, la COVID-19 había irrumpido como pandemia, lo que obligó a los países, por primera en la historia de la AGNU, a realizar su inauguración de manera virtual. Por otra parte, se trataba del período que conmemoraba el 75º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas. Pronto se dará inicio del 76º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Este año, 2021, hay elementos que no han cambiado: el Debate General volverá a ser casi totalmente virtual y la participación de los Estados Miembros se hará principalmente bajo la forma de discursos previamente grabados; asimismo, el mundo sigue en medio de la pandemia y luchando contra sus efectos. Sin embargo, de manera sutil, el eje de las discusiones podría desplazarse.

Nos hemos movido lentamente, y de forma poco efectiva, desde el shock inicial producido por la COVID-19 y la necesidad de contener sus impactos hacia los debates sobre las deficiencias de un multilateralismo frágil con una gobernanza débil, y poco a poco nos vamos desplazando desde los esfuerzos de respuesta hacia los de reconstrucción, aunque aún no veamos cercano el tiempo de la pospandemia, una referencia mucho más discursiva que real.

A ello se suma, y no es poco, que ya no estarán presentes los ataques al multilateralismo y a la propia ONU que lideraba la administración Trump, lo que de ninguna manera significa que el “fuego amigo” sobre ambos haya desaparecido.

La elección del presidente del nuevo período de sesiones recayó sobre Abdulla Shahid, Ministro de Asuntos Exteriores de Maldivas. Cada presidente define el tema central del período de sesiones que lidera. Shahid fue muy claro en la nota de presentación de su elección:

Conmovido y en el camino de una pandemia que ha devastado vidas, destruido economías y afectado negativamente a comunidades, el mundo necesita desesperadamente unas Naciones Unidas fuertes y más eficaces que reúnan lo mejor de la humanidad para reconstruir comunidades, rescatar el planeta, recuperar las economías y restaurar la esperanza. Como tal, he decidido que el tema del 76° período de sesiones de la Asamblea General, incluido el Debate General, será: “Construir resiliencia a través de la esperanza: recuperarse de la COVID-19, reconstruir la sostenibilidad, responder a las necesidades del planeta, respetar los derechos de las personas y revitalizar las Naciones Unidas”

Tanto la justificación como el tema elegidos son elocuentes en cuanto a la intensidad y extensión de los desafíos. Superarlos requerirá más que discursos ante la Asamblea General, pero estos pueden ser un indicativo de qué rumbo está tomando la política global en tiempos de gran complejidad.

En consecuencia, será necesario ir más allá de los discursos para buscar las respuestas a preguntas hoy esenciales, así como la coherencia entre palabras y acciones, señalando las contradicciones emergentes:

  • ¿Hay referencias a la Agenda 2030 como guía del proceso de proconstruir mejor?
  • ¿Hay respuestas ante el incumplimiento de las metas de la Agenda 2030 que debían lograrse en 2020?
  • ¿Qué se dice respecto de la diplomacia de las vacunas y tratamientos contra la COVID-19 y sobre la inequidad en su acceso?
  • ¿Se apuesta por fortalecer el multilateralismo en general, y a la ONU y su sistema en particular?
  • ¿Qué se dice sobre el financiamiento de la Organización?
  • ¿Cuánto compromiso existe entre los Estados Miembros con la reforma de la ONU?
  • ¿Alguien está pensando en el espacio regional como motor de cambios?
  • ¿Perciben los países que se llegó a la situación actual de la pandemia por no haber escuchado las alertas de la ciencia, y que la misma situación se produce respecto de otros problemas globales como el cambio climático o los problemas asociados a los flujos migratorios masivos?
  • ¿Están pensando los países en la necesidad de trabajar orientados a la acción y basados en datos?

Por supuesto existen muchas otras preguntas posibles: equidad de género, igualdad entre hombres y mujeres, las metas de biodiversidad “post Aichi”, la regresión en los indicadores sobre pobreza y hambre son parte de una lista que puede extenderse casi infinitamente.

El Debate General se acerca. Desde Cepei haremos su seguimiento en un momento en que los líderes deben demostrar por qué ocupan sus lugares e impulsar un rápido cambio en las formas de leer el mundo y las relaciones internacionales.

Un mundo en shock va a debate. Lo que se requiere son acciones contundentes que nos lleven en otra dirección. Y aunque a algunos pueda resultarles incómodo, la Agenda 2030 seguirá siendo el faro que indica hacia dónde dirigirse.

Acerca del autor

Javier Surasky

Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de La Plata y Magister en Cooperación Internacional al Desarrollo y Acción Humanitaria (Universidad Internacional de Andalucía). Dicta cursos en temas de cooperación internacional en diferentes carreras de posgrado en universidades de América Latina y Europa. Ha realizado tareas de consultoría para diferentes organismos internacionales, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.