América Latina y el Caribe: ¿cómo está su nivel de desarrollo humano y por qué es importante tenerlo en cuenta?

mayo 2, 2024
Javier Surasky
Director de investigación
j.surasky@cepei.org

El nivel de desarrollo humano de América Latina y el Caribe es, actualmente, más bajo del que había hace cinco años. Esta afirmación se basa en los datos del último Informe de Desarrollo Humano 2023-2024 (IDH) titulado este año “Romper el bloqueo. Reimaginar la cooperación en un mundo polarizado”. Su contenido es un nuevo llamado de urgencia cuya solución pasa por el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), debido a su fuerte relación con el desarrollo sostenible.  Solo de esta forma podremos revertir las tendencias negativas que vemos en la región y potenciar las positivas.

Esta edición del IDH tiene especial importancia ya que refleja con cifras definitivas la situación en 2022, cuando los momentos más críticos de la pandemia de Covid-19 habían sido superados. Recordemos que la Organización Mundial de la Salud declaró terminada la emergencia sanitaria mundial por Covid-19 recién el 5 de mayo de 2023. 

Constatamos que la pandemia dejó en América Latina y el Caribe (ALC) marcas más fuertes que en ninguna otra región, y también que la capacidad de sus países para hacerles frente es desigual. América Latina y el Caribe fue la región del mundo con mayor caída en el Índice de Desarrollo Humano para los años 2020 y 2021, seguidos por una leve mejoría en 2022 que no alcanza para volver a los niveles prepandémicos. Más aún, el índice de desarrollo humano regional, mencionado en el informe, es hoy apenas superior al de 2015, cuando se adoptó la Agenda 2030 (figura 1 y tabla 1).

Fuente: Cepei sobre datos del Índice de Desarrollo Humano 2023-2024

Estos datos nos muestran que el desarrollo humano ha retomado su crecimiento después de la pandemia, pero a un ritmo más lento que el del período prepandemia. Lo anterior representa un quiebre de la tendencia histórica al aumento del desarrollo humano tanto a nivel mundial como para América Latina y el Caribe (figura 2).

El dato para el año 2023 es estimado; 
La línea azul muestra la evolución real del índice de desarrollo humano mientras que la línea punteada roja indica la evolución esperada antes del impacto de la pandemia
Fuente: Informe de Desarrollo Humano 2023-2024

Si miramos los 33 países que conforman ALC hallamos que solo siete han aumentado su desarrollo humano desde la irrupción de la Covid-19, seis se encuentran hoy en igual situación que en 2019 (+/- 0.001 punto en el índice de desarrollo humano) y los restantes 20 no lograron todavía recuperar sus niveles prepandémicos. Esto significa que el 61% de los países de ALC tiene hoy un nivel de desarrollo más bajo que el que tenían en 2019.

Si se comparan los niveles actuales y los existentes al momento de adopción de la Agenda 2030, con una subdivisión en los períodos 2015-2019 (prepandemia) y 2019-2022 (pandemia), se puede ver como la Covid-19 impactó sobre el desarrollo sostenible en los países de la región. Como lo muestra la figura 3, ambos momentos son como imágenes de espejo y el resultado final es una caída en la tendencia de progreso del desarrollo humano para la región.

Fuente: Cepei sobre datos del Índice de Desarrollo Humano 2023-2024

Como consecuencia, algo menos de dos tercios de los países de ALC (21 países, 64%) han aumentado su desarrollo humano desde que se adoptó la Agenda 2030.

Menos importante, pero más fácil de ver, es que solo siete países de la región han trepado en la clasificación global del desarrollo humano desde la adopción de la Agenda 2030, 11 se han mantenido sin cambios (+/- 1 posición) y 15 han retrocedido. Los extremos están dados por Guyana, que se convirtió en exportador de petróleo durante el plazo que revisamos y trepó 27 posiciones, y Venezuela, que tuvo una caída de 39 lugares (tabla 2).

Fuente: Cepei sobre datos del Índice de Desarrollo Humano 2023-2024

Resulta claro que ALC se ha visto duramente afectada por la pandemia de Covid-19 y que sus efectos sobre el desarrollo humano perduran, aunque distribuidos de manera desigual entre sus países. Como consecuencia, existe una tendencia al aumento de la distancia entre el desarrollo humano en la región y el promedio mundial. De hecho, a partir de 2020, Asia Oriental y Pacífico supera el nivel de desarrollo regional de ALC, desplazándola al tercer lugar desde su histórica segunda posición, inmediatamente detrás de Europa.

¿Cómo navegar este complicado escenario? Como se mencionó anteriormente, para revertir las tendencias negativas en desarrollo humano que identificamos y potenciar las positivas, la región y sus países deben hacer esfuerzos por acelerar el logro de los ODS, ya que las relaciones entre desarrollo humano y desarrollo sostenible son muy fuertes (ver el Informe de Desarrollo Humano de 2016). Esto requiere un trabajo que se apoye en datos de calidad, evidencia empírica, orientación a la acción y reconstruir espacios de diálogo regional que permitan el trabajo conjunto sobre bienes públicos regionales y una más fuerte cooperación entre sus países.

Destacamos que, una vez más, el índice de desarrollo humano muestra cómo las medidas multidimensionales del desarrollo son capaces de brindar más elementos útiles para enfrentar problemas, que el PIB per cápita. Este último, cuyo uso para medir el nivel de desarrollo y permitir, o no, el acceso de los países a recursos de cooperación se ha convertido en un obstáculo a la aceleración del logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en una ruptura de la promesa de no dejar a nadie atrás.

De hecho, nada, o casi nada de lo que nos permite ver el índice de desarrollo humano hubiese sido posible de ver si nos hubiésemos mantenido observando la realidad del desarrollo sostenible a través del PIB per cápita. Complementar esa medida con una más integral del desarrollo sostenible, que comience por monitorear de forma balanceada sus pilares social y ambiental junto con el económico, es urgente.

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