Proyecciones sobre los ODS: un sistema de alerta temprana para la región

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Javier Surasky
Coordinador Investigación y Análisis, Cepei

Ya adoptada la nueva agenda global de desarrollo con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, se abre ahora el desafío de avanzar desde las palabras hacia los hechos. La cuenta atrás hacia 2030 ya está en marcha, y el reloj avanza sin detenerse.

Algunos ven al año 2030 como un horizonte muy lejano en el tiempo, pero si queremos lograr lo que nos hemos propuesto no hay un solo día por perder. Los diferentes actores del desarrollo debemos comenzar a actuar ya mismo, y debemos hacerlo juntos.

Esta es una de las conclusiones principales del informe Projecting Progress. The SDGs in Latin America and the Caribbean publicado por el ODI. Un comienzo temprano fuerte requiere conocer tanto el punto de partida como analizar caminos posibles para llegar al destino deseado. Este trabajo es un paso adelante en ambas direcciones.

El informe propone una metodología práctica de análisis basada en proyecciones de posibles avances a ser alcanzados por la región, tomando como base una meta de cada uno de los 17 ODS, y los progresos recientes en cada uno de ellos.

Un sistema de ‘alerta temprana’

En un reciente evento en Bogotá, Colombia, Starting Strong: Diálogo Regional América Latina, se señaló que este trabajo es un llamado de atención, una ‘alerta temprana’ para dedicar especial atención a asuntos en los cuales algunos grupos de la ciudadanía, e incluso, la región podría quedarse rezagada.

En este sentido, es sorprendente la baja calificación que recibe la región en el conjunto de metas asociadas al medio ambiente, desde la reducción de los desperdicios hasta el cuidado de los hábitats oceánicos, pasando por el desempeño en la lucha contra el cambio climático.

Siendo América Latina y el Caribe una región que se destaca por sus recursos naturales ¿No implica ese resultado hipotecar el desarrollo de las futuras generaciones? ¿No es eso justamente lo que el paradigma de la sostenibilidad adoptado en la Agenda 2030 rechaza?

Las tablas y gráficos que ilustran las proyecciones para cada meta incluidas en el reporte ofrecen información clara y fácil de entender para especialistas y no especialistas. También permite a los tomadores de decisión una aproximación rápida y operativa al conjunto; en definitiva, tenemos que prestar atención a estas alertas tempranas para que nuestras acciones estén a la altura de la ambición de esta agenda.

Agendas entrelazadas

El informe también resalta ciertas experiencias nacionales ofreciendo lecciones para la implementación de los ODS pero también señalando, de manera implícita, la forma en que diferentes agendas adoptadas por la comunidad internacional están entrelazadas (incluyendo la Agenda 2030, la Agenda de Acción de Addis Abeba, el Acuerdo de París y el Marco de Acción de Sendai).

Para expresarlo claramente, el trabajo nos lleva a pensar en un contexto de interrelaciones. Sin embargo estas interrelaciones cuestionan algunas de las premisas del reporte que se basa en un análisis de tendencias. ¿Qué ocurre si hay un cambio abrupto en ellas a causa de, por ejemplo, una catástrofe natural como un terremoto? Para estar preparados adecuadamente y responder a ese tipo de catástrofes, tenemos que destinar el financiamiento requerido y reconocer los nexos entre las 4 agendas adoptadas en 2015 y responder de manera acorde.

Cambios en las tendencias

Esta misma lógica se aplica a cambios menos abruptos. En los próximos años, América Latina y el Caribe probablemente deberá enfrentar un contexto económico y comercial mundial diferente al que la benefició durante los últimos diez años. La caída de los precios internacionales de las materias primas es una preocupación central.

El informe propone un número de factores que pueden catalizar acciones frente a las tendencias actuales. Pero nos tenemos que preguntar: ¿En un contexto global cambiante (y probablemente menos favorable) qué políticas sociales funcionarán y cuáles fracasarán?

Así llegamos a lo que quizás sea la mayor fortaleza del trabajo: permite y a la vez convoca a pensar escenarios futuros, impulsando a los lectores a pensar en lógicas que van más allá del corto plazo para adentrarse en visiones holísticas y de mayor perspectiva, exactamente lo que se requiere para trabajar en el marco de la Agenda 2030.

La simplicidad del ejercicio y el peso de los resultados que logra es una llamada a repetir el análisis en otras escalas (¿Nacional? ¿Local?) e incorporar una visión más completa de las interacciones que se producen entre las diferentes metas y objetivos.

Sin embargo, el informe permite aterrizar los ODS en la región y llama a involucrarse para continuar la tarea de su implementación. Todavía hay mucho trabajo por hacer.

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