Informes Nacionales Voluntarios de Segunda Generación


Este análisis de Cepei busca aportar al debate de las buenas prácticas en la elaboración de segundos y terceros Informes Nacionales Voluntarios, que presentan los países cada año ante el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

No todos los segundos y terceros VNRs que son presentados por los países ante el HLPF pueden considerarse VNRs de segunda generación. Los informes de segunda generación trabajan desde una perspectiva dinámica, presentando la continuidad y evolución de los progresos en la implementación de la Agenda 2030 a nivel nacional, tomando el primer VNR presentado por el país como referencia. 

En esta medida, no es lo mismo un segundo informe que solo da cuenta de la situación actual, como lo haría un primer informe, a un informe de segunda generación, el cual reporta procesos y ciclos. 

Luego de realizar un análisis de los segundos y terceros informes presentados por los países de ALC ante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas entre 2016 y 2019, Cepei identificó áreas en las que es necesario trabajar para fortalecer la elaboración de VNRs de segunda generación, tales como: 

  • Trabajo en perspectiva de ciclos
  • Análisis de procesos
  • Identificación de grupos vulnerables
  • Aprovechamiento de posibilidades abiertas por los informes
  • Coherencia de información sobre avances, estancamientos y retrocesos en la implementación nacional de la Agenda 2030
  • Trabajo fuera de compartimientos estancos
  •  Oportunidad para realizar presentaciones de informes y su democratización

Por lo anterior, con el ánimo de realizar un aporte a las discusiones sobre las mejores prácticas para la preparación de segundos y terceros Informes Nacionales Voluntarios, este trabajo también presenta 9 recomendaciones para que su preparación asegure que puedan ser considerados de segunda generación

1. La perspectiva de ciclo: implica no solamente asumir que el informe debe presentarse como continuidad del anterior, trazando todos los puentes que ello requiera de manera expresa, sino que será el punto de partida de futuros reportes, por lo que se deben dejar claramente expresados los compromisos de implementación que los gobiernos asumen e, incluso cuando sea posible, las variables que se utilizarán para medir su éxito.

2. Los VNRs deben informar procesos: propone romper el trabajo que se realiza de la información en compartimientos estancos. Si los informes iniciales de cada país cumplen con su objetivo mostrando la situación existente, los de segunda generación deben exponer avances, estancamientos y retrocesos respecto de la situación inicial y, con ello, evidenciar el proceso de implementación que el país está adelantando, y no la actualidad del momento en que el informe es presentado.

3. Cambian los contextos, cambian los grupos vulnerables: el trabajo que realizan los Estados para lograr un desarrollo sostenible en el marco de la Agenda 2030 produce cambios en sus sociedades. Esos cambios podrían estar a su vez generando modificaciones respecto a los grupos más vulnerables o que están siendo dejados atrás. Los VNRs de segunda generación deben prestar especial atención e identificar si los procesos que se llevan adelante para alcanzar los ODS producen cambios en los grupos más vulnerables o si como parte de la implementación, hay nuevos grupos que estén en riesgo de ser dejados atrás.

4. Democratizar el VNR: los VNRs de segunda generación deberían permitir a actores no estatales asumir la redacción de capítulos breves en los que expresen su propio parecer sobre la evolución de la implementación de los ODS a nivel nacional en el plazo transcurrido entre informes. No es necesario que el gobierno “de voz” a los actores sociales, sino que les permita utilizar aquella con la que ya cuentan.


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