LOS CULTIVOS DE COCA Y LA DEFORESTACIÓN EN COLOMBIA

Jaime Gallego
Cepei 

j.gallego@cepei.org


Contexto general de los cultivos de coca en Colombia

En Colombia el conflicto armado de las últimas décadas ha dejado secuelas imborrables en la memoria de los ciudadanos. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y el 2018, en el país se han realizado 4.210 masacres que han dejado 24.447 víctimas mortales (CNMH ,2018), además de los cerca de 8 millones de desplazados que entre 1985 y 2019 se vieron obligados a abandonar forzosamente sus hogares, y los más de 220 mil fallecidos asociados a confrontaciones directas entre las fuerzas armadas y los diferentes grupos terroristas (CNMH, 2016). 

Otros efectos de la guerra son evidentes en la dinámica económica del país, donde el conflicto armado ha limitado el desarrollo de los sectores productivos en Colombia, como es el caso de la agricultura y la ganadería, dado que la mayoría de las actividades que se ejecutan en tierras con presencia de guerrillas son, en baja proporción, dirigidas a la producción de bienes agrícolas, y, en mayor medida, al control territorial y la siembra de amapola y coca para la producción de drogas (Palmet, 2014).

Tan solo en el periodo comprendido entre 2010 y 2017 las hectáreas sembradas de coca aumentaron en 109.684 (177%), al presentar el mayor aumento (52%) entre el año 2015 y 2016.

Tradicionalmente, los departamentos fronterizos de Putumayo, Norte de Santander y Nariño han sido los más afectados con la expansión de los cultivos de coca. Este último departamento, debido a su ubicación sobre la costa pacífica y limitante con Ecuador, se ha convertido en un punto estratégico para la exportación de drogas en los mercados de Estados Unidos y Europa. 

“Para el año 2017 aproximadamente el 60% de los cultivos de coca sembrados en Colombia, se concentraban en tres departamentos: Nariño, Norte de Santander y Putumayo”.

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Así mismo el departamento de Antioquia ha sido uno de los más afectados durante los últimos años. El incremento de los cultivos de coca para el año 2016 fue de 269% respecto al año 2015.

Relación de los cultivos de siembra de coca y la deforestación

De acuerdo con los datos consultados en el Sistema de monitoreo de bosques y carbono SMBYC del IDEAM, la mayor pérdida de cobertura boscosa para Colombia se da en el periodo de 2016 – 2017 equivalente a 219.721 hectáreas de bosques naturales. Cabe resaltar que esta disminución de coberturas coincide con el aumento de los cultivos de coca para el mismo periodo.

No obstante, antes de relacionar directamente la siembra de cultivos de coca con la pérdida de coberturas boscosas, es necesario analizar el comportamiento de la deforestación en el territorio nacional. Para el periodo 2016 – 2017 los departamentos de Meta, Antioquia y Atlántico registraron las mayores tasas de deforestación, [1] al tiempo que presentan los valores más altos de pérdidas de coberturas boscosas. Sin embargo, la expansión de los cultivos de coca para este mismo periodo se concentró en otros departamentos como se evidenció anteriormente (Nariño, Putumayo y Norte de Santander).

Aunque los resultados anteriores pudieran indicar que existen otras causas principales de la deforestación en Colombia, como puede ser la ampliación de la frontera agrícola, la tala ilegal y las actividades extractivas ilegales, es evidente el efecto que tiene la expansión de los cultivos ilícitos en los departamentos que registraron las mayores áreas sembradas en coca. Nótese que desde el año 2015 se observa un aumento significativo de las tasas de deforestación en los departamentos de Nariño, Norte de Santander y Putumayo, siendo estos los territorios en los cuales se ha concentrado en promedio el 66% de los cultivos sembrados de coca en el país. 


Conclusiones

  • Los cultivos de hoja de coca se han convertido en una grave amenaza para la diversidad biológica de Colombia. Una de las pruebas es que durante el periodo entre 2014 y 2017 se perdieron cerca de 171.000 hectáreas de bosque, debido a la expansión de los cultivos de coca. 
  • La implementación de estrategias para detener la siembra de cultivos ilícitos en el país, debe contemplar acciones que involucran la intervención de la fuerza pública en la recuperación de los territorios más afectados por la violencia, así como también promover la garantía de un ingreso básico basado en el uso sostenible de los recursos naturales a los campesinos y familias que viven de la tierra, y que tradicionalmente se han visto involucrados (forzosamente) en la siembra de coca. Un claro ejemplo es la aplicación de los incentivos económicos a la conservación de los bosques tales como los Pagos por Servicios Ambientales, Certificados de Incentivo Forestal (CIF) o el programa REDD + (Reducción de las emisiones de la deforestación).
  • En el marco de la Agenda 2030, Colombia se ha comprometido a reducir a cero su tasa de deforestación en la Amazonía, mediante la promoción de un enfoque de uso sostenible de los recursos naturales, en común acuerdo con los ODS ambientales. Sin embargo, el cumplimiento de las metas de conservación y protección ambiental dispuestas en especial para el ODS 15, requiere de un enfoque de acción integral en los territorios que enfatice en la reducción de las desigualdades (ODS 10), la superación de la pobreza (ODS 1),  la garantía de  condiciones de empleo digno (ODS 8) y el aseguramiento de la presencia y protección del Estado (ODS 16).

[1] La Tasa de deforestación (TD), es la variación negativa anualizada de la superficie cubierta por bosque natural, en una determinada unidad espacial de referencia j, entre dos instantes de tiempo t, 1 y 2.

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Acerca del autor

Jaime Gallego

Administrador ambiental con posgrado en ingeniera ambiental y experiencia como consultor en economía ambiental, valoración económica de los servicios ambientales; ha trabajado como coordinador de proyectos en el área de la evaluación económica ambiental para proyectos de intervención, asociados con infraestructura, minería, explotación de hidrocarburos, entre otros.