El desarrollo humano en tiempos del COVID-19: un reto colaborativo

Margarita Vaca

Abril 23, 2020

Margarita Vaca Cuevas
Investigadora
Área de datos para el desarrollo sostenible
Cepei
m.vaca@cepei.org 

23 de abril de 2020 


La promesa del desarrollo humano

A finales de los años 80, el paradigma del desarrollo humano sacudió las bases del utilitarismo al resaltar que el desarrollo de un país no podía definirse únicamente como la acumulación de riqueza. Por el contrario, debía trascender a las capacidades que tenían las personas para vivir una vida que valoraban, es decir, el “proceso de expansión de las libertades reales que disfrutaban los individuos” (Sen, 2000: 55).

A partir de 1990, con la primera medición del Índice de Desarrollo Humano (IDH)¹ por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los tomadores de decisiones comenzaron a reorientar su atención hacia un desarrollo enfocado en el ser humano y la generación de estrategias que propiciaran el progreso de las sociedades (PNUD, 2010).

Desde entonces, alcanzar la añorada promesa del desarrollo humano  —el punto de partida de los individuos no afecta sus logros, capacidades o libertades el resto de su vida— se ha convertido en el reto más ambicioso para todos los actores desde gobiernos hasta sociedad civil y organismos multilaterales. Los cuales se han propuesto dar respuesta a este desafío a través de Estados más democráticos, políticas fiscales y tributarias más robustas, y agendas globales basadas en datos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) o los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Y si bien se han presentado avances significativos, como la disminución del 59% de la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años entre 1990 y 2018 (Banco Mundial, 2019), aún queda mucho camino por recorrer para garantizar que tanto las generaciones actuales como futuras tengan la oportunidad de desarrollar su máximo potencial. Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2019, 600 millones de personas continúan viviendo en situación de pobreza económica extrema, 1.300 millones, de acuerdo con el Índice de Pobreza Multidimensional; aproximadamente 262 millones de niños no asisten a una escuela primaria o secundaria, y 5,4 millones de niños no sobreviven hasta los cinco años.

Asimismo, a la vez que el desarrollo humano asume la tarea de disminuir la desigualdad en capacidades básicas como la esperanza de vida al nacer, el acceso a educación primaria y secundaria, el acceso a salud, entre otros, también debe buscar soluciones a  los nuevos tipos de desigualdad: el cambio climático (impacto directo en países tropicales) y la aceleración del progreso tecnológico (por ejemplo: conectividad, acceso a medios digitales) que afectan a las poblaciones más vulnerables y lleva a los países a entrar en un círculo vicioso.

Ahora, sí lograr a plenitud el concepto de desarrollo humano era una misión retadora en condiciones “normales”, ante situaciones críticas como guerras, catástrofes naturales, crisis económicas o sanitarias, se requiere el doble de esfuerzo de todos. Es el reto que hoy nos está planteando el COVID-19.  


Pandemia y gobierno

La pandemia del COVID-19 ha destacado los diferentes vacíos estructurales de todos los países, al mostrar que ninguna nación, sin importar su nivel de desarrollo, estaba preparada para enfrentarse a una reconfiguración total, bien por la falta de un sistema de salud robusto, la presencia de institucionales formales e informales débiles², abuso del poder gubernamental, entre otros factores, que han evidenciado la fragilidad de las libertades y capacidades de los grupos más vulnerables.

Ante esta situación, ha resurgido la discusión de la eficiencia de los sistemas de Gobierno. Por una parte, los gobiernos autoritarios han llamado la atención por su capacidad de hacer que la población acate las medidas impuestas y por invertir recursos en infraestructura de forma casi inmediata gracias a la centralización del poder, pero también han ocultado procesos y decisiones políticas de interés público, y se han tomado medidas de forma unilateral.

Y es que no puede negarse que ante una emergencia como esta el autoritarismo puede seducir. Sin embargo, como lo menciona Sen (1999), “cuando algo empieza a ir mal, los incentivos políticos que pueden brindar las formas democráticas de gobierno adquieren un considerable valor práctico” (pág. 18) puesto que un gobierno democrático debe enfrentarse a las elecciones de los ciudadanos, los partidos de oposición que cuestionarán cada decisión que sea tomada y a la prensa que comunicará cada paso, bien sea para informar, persuadir, educar o entretener.

En este sentido, los gobiernos alrededor del mundo han declarado estados de emergencia o similares que les brindan la potestad de tomar decisiones con mayor oportunidad, relocalizar los recursos de la nación, asumir actividades que no eran de su competencia, entre otras facultades, con el fin de efectuar acciones eficientes en pro de responder a las demandas de su población, mantener el orden social y reducir los impactos negativos en escala.

Los gobiernos deben ser garantes de los derechos y promover el bienestar nacional, así como la prosperidad del país, a fin de permitir que los procesos de formación y desarrollo de su población no se vean afectados, en su totalidad. No obstante, las particularidades de cada país se transforman en obstáculos para alcanzar tal propósito. Por ejemplo, la tasa de informalidad³. Para 2018, esta equivalía a 2.000 millones de personas, más del 61% de la población activa en el mundo. El trabajo informal es la mayor fuente de empleo/ingreso para el 63% de los hombres y 58,1% para mujeres (OIT, 2018).

Esta población solo es un ejemplo de los varios grupos vulnerables que carecen de protección social y de derechos en el trabajo, cuyo sustento, como el de sus familias, dependen de un ingreso diario. Es probable que el desarrollo humano en estos grupos, aún con ayudas del Estado, se vea estancado o sea nulo. 

La lista de áreas por atender, innovar o adoptar comienza a ser muy extensa, dado que además de dar respuesta a la base económica de millones de personas, también deben cubrir necesidades básicas y primordiales para su desarrollo como la educación, los sistemas sanitarios, el agua potable, el acceso a la información y la salud, no solo de los nacionales sino, también, de los migrantes. 


Retos del desarrollo humano 

Los retos para el desarrollo humano se han multiplicado, quizás no en número, pero sí en magnitud y alcance, siendo evidente futuros retrocesos en las esferas sociales más bajas. La reconfiguración en la forma de ver el mundo, la interacción social y la economía establecen un cambio histórico que solo podrá ser superado con el compromiso e innovación de todos los actores. En línea con las dimensiones del IDH, no con sus indicadores, se describen los desafíos más dicientes:

🔎 Educación: en la mayoría de países, se ha experimentado una transición brusca de los métodos tradicionales de enseñanza al aprendizaje remoto y digital, lo cual requiere garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes (NNA), tanto de zonas rurales como urbanas, tengan acceso al menos a internet y un computador. A la fecha, de los 1.500 millones de estudiantes en el mundo existen 826 millones que no poseen una computadora y 706 millones sin acceso a Internet (UNESCO & UIT, 2020). Lo cual representa una brecha bastante amplia por solucionar en tiempo récord tanto por el gobierno, que debe disponer de la infraestructura y recursos necesarios, como por los padres o tutores, quienes deben  adaptarse a los nuevos modelos educativos, así como al uso de medios digitales. Es pertinente mencionar que así se logre impartir las clases, persistirá un vacío significativo en el componente pedagógico del proceso educativo, en especial, en los NNA que por diferentes razones no cuentan con el acompañamiento correcto por parte de sus padres o no pueden asistir a las clases virtuales.

Por lo tanto, la educación a distancia debe incluir componentes más allá de la teoría y el currículo oficial de los institutos educativos. Deben contemplar nuevas actividades que ayuden a los estudiantes y padres a sobrellevar esta situación e interiorizar los conocimientos de la mejor manera.

🔎 Salud: si bien es claro que el alcance de este virus representa un reto para los sistemas de salud nacionales, también revive el debate de la gestión pública de la salud desde la perspectiva del desarrollo humano. Es decir, una gestión que no puede traducirse en una política social compensatoria de los efectos de una enfermedad en la población o la atención médica estratificada.

Desde el desarrollo humano, la esfera de la salud debe regirse por la justicia social, lo cual demanda tanto el derecho a recibir atención médica oportuna por parte del Estado, sin ningún tipo de discriminación, como la implementación de una responsabilidad colectiva de todos los actores, donde se conciba la promoción de la vida como un derecho supremo de todos los individuos. 

De tal forma, es necesario definir un conjunto de acciones articuladas que respondan a las normas de prevención y control establecidas por el Estado, así como a la generación de conciencia de las capacidades y derechos de cada individuo.

🔎 Nivel de vida: la economía mundial presentaba síntomas de ralentización antes de que la pandemia explotara. No cabe duda que, ante la nueva situación, la economía experimentará una reconfiguración que afectará a todos los sectores en diferentes niveles. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas prevé que la economía mundial presente una reducción del 0,9% durante el 2020, en el peor escenario, y que los sectores más golpeados podrían ser el turismo, la manufactura y las exportaciones de bienes de consumo de países en desarrollo a desarrollados (Naciones Unidas, 2020).

En cuanto al empleo, la contracción económica representaría una reducción del 6,7% en las horas trabajadas⁴ equivalente a 195 millones de empleos a tiempo completo. De igual modo, las medidas de restricción de la actividad económica ya afectan a los 2.000 millones de personas que trabajan en la informalidad (OIT, 2020).

Por otra parte, bajo el supuesto de una contracción del 20% en los ingresos, la organización Oxfam calcula que el 6% y 8% de la población mundial estaría en riesgo de caer por debajo de la línea de la pobreza. Lo cual implicaría un retroceso de 10 años en la lucha contra la pobreza.

Para reducir los fuertes impactos negativos que la recesión económica puede tener en los niveles de pobreza y en la clase media, los gobiernos deben continuar promoviendo los paquetes de medidas de estímulo fiscal, al priorizar apoyos financieros a los hogares más vulnerables (rentas básicas, alimentación, acceso a servicios públicos) y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) con el propósito de amortiguar las tasas de desempleo.

Es claro que presenciaremos un retroceso en el desarrollo humano de todos los países en los próximos años y que la misión ha pasado de ser compleja a titánica. Por lo tanto, para contrarrestar las consecuencia de esta pandemia en el corto y largo plazo es necesario acudir a la disciplina, la construcción de soluciones innovadoras, la adopción de nuevos estilos de vida (saludables y de cuidado colectivo), el teletrabajo, la educación a distancia y de calidad (articulación docentes-padres-estudiantes), la estructuración de un nuevo mapa de prioridades por sectores, la cooperación internacional y demás medidas que nos permitan adaptarnos a los cambios sin descuidar el desarrollo humano de los más vulnerables.


Pie de pagina

1. El IDH es una medida sinóptica del desarrollo humano de los países que sintetiza los logros relativos alcanzados en tres dimensiones: salud, educación y nivel de vida. Su resultado permite clasificar a los países en 4 grupos de desarrollo humano: bajo (<0,55), medio (0,55 – 0,70), alto (0,70 – 0,80) y muy alto (>0,8).

2. Las instituciones son reglas y normas que permiten la interacción entre las personas y condicionan los resultados en todas las esferas de la sociedad. Las instituciones formales son las leyes, normas, organizaciones, contratos y acuerdos. Mientras las instituciones informales hacen referencia a las normas sociales, convenciones y reglas morales. Por ejemplo, la puntualidad.

3. En África, 85,8% de los empleos son informales. La proporción es de 68,2% en Asia y el Pacífico; 68,6% en los Estados Árabes; 40,0% en las Américas, y 25,1% en Europa y Asia Central. (OIT, 2018)

4. Se toma como base una jornada de 48 horas semanales. Para el cálculo sobre 40 horas semanales, se estima 230 millones de empleos a jornada completa.


Referencias bibliográficas

Banco Mundial (19 de septiembre de 2019). A pesar de los notables avances, 15.000 niños y 800 mujeres mueren aún todos los días, principalmente por causas prevenibles o tratables Banco Mundial (en línea) disponible en https://blogs.worldbank.org/es/opendata/pesar-de-los-notables-avances-15-000-ninos-y-800-mujeres-mueren-aun-todos-los-dias

Department of Economic and Social Affairs. (1 de abril de 2020). World Economic Situation And Prospects: April 2020 Briefing, No. 136. United Nations (en línea) disponible en https://www.un.org/development/desa/dpad/publication/world-economic-situation-and-prospects-april-2020-briefing-no-136/

Organización Internacional del Trabajo. (2020). Observatorio de la OIT: El COVID-19 y el mundo del trabajo. Ginebra: OIT. (en línea) disponible en https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/briefingnote/wcms_740981.pdf 

Organización Internacional del Trabajo. (2018). Mujeres y hombres en la economía informal: un panorama estadístico (tercera edición). Ginebra: OIT. (en línea) disponible en https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/publication/wcms_635149.pdf

Oxfam. (2020). Elijamos dignidad, no indigencia. Boston: Oxfam. (en línea) disponible en https://www.oxfam.org/es/informes/elijamos-dignidad-no-indigencia

PNUD. (2010). Informe sobre Desarrollo Humano 2010, PNUD: Nueva York; Capítulo 1 (en línea) disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2010_es_complete_reprint.pdf 

PNUD. (2019). Informe de Desarrollo Humano 2019 | Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI. Nueva York: PNUD. (en línea) disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2019_overview_-_spanish.pdf

UNESCO & UIT (21 de abril de 2020). UNESCO calcula que más de la mitad de alumnos están sin clases en el mundo. UNESCO (en línea) disponible en https://www.laprensalara.com.ve/nota/100000719/20/04/unesco-calcula-que-mas-de-la-mitad-de-alumnos-estan-sin-clases-en-el-mundo

Sen, A. (2000). Desarrollo y libertades. Barcelona: Planeta.

Sen, A. (1999). ‘Democracia Como Valor Universal’, Journal of Democracy, 10(3): 3-17


“Se informaron 38.110 casos adicionales y 3.020 muertes en las últimas 24 horas, lo que representa un aumento relativo del 4% (casos) y del 6% (muertes) en comparación con el día anterior. La mayoría de los casos nuevos (29,127) muertes (2,390) continúan siendo reportadas desde los Estados Unidos de América, representando el 83% de todos los casos nuevos y el 84% de todas las nuevas muertes en la región.“.

Organización Panamericana de la Salud, 23 de abril de 2020

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Acerca del autor

Margarita Vaca

Economista especializada en Estadística Aplicada y estudios técnicos en logística empresarial y gestión de proyectos. Experiencia en análisis estadístico y econométrico, elaboración de informes técnicos y formulación de indicadores. Investigadora del área de Datos de Cepei. Actualmente es estudiante de Maestría de Desarrollo Humano en FLACSO Argentina.