COVID-19: es la necedad, estúpido

Javier Surasky

Marzo 20, 2020

Javier Surasky
Cepei 
j.surasky@cepei.org

20 de marzo de 2020


Hecho # 1 | Estados Unidos, 1992

Se acercan las elecciones en la que George Bush y Bill Clinton compiten por la presidencia. El primero, sostenido por los recuerdos frescos de la caída del muro y la percepción del éxito de las operaciones militares en Irak, es el candidato mejor posicionado. Sin embargo, algo está a punto de cambiar.

En las oficinas del cuartel central electoral de Clinton, su jefe de campaña, James Carville, decide que para tener éxito los demócratas deben concentrar la atención en temas de política doméstica, por oposición a la política exterior. Para ser claro con su mensaje, cuelga en las paredes del búnker demócrata carteles con una frase que acabaría volviéndose el slogan no oficial de la campaña: “es la economía, estúpido”. Todos conocen el final de esa historia.

Lo que no todos recuerdan, es que los carteles tenían tres frases: 1. Cambio vs. más de lo mismo; 2. Es la economía, estúpido; 3. No olvidar el sistema de salud.

Pizarra escrita por Carville en el cuartel electoral demócrata. Foto: © Mark Pack

Hecho # 2 | Nueva York, 1987

La Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, creada cuatro años antes por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la misión de elaborar una “perspectiva ambiental hasta el año 2000 y más adelante” (A/Res/38/161) y presidida por Go Harlem Bruntland, ex Primera Ministra de Noruega, presenta su informeNuestro futuro común”.

El informe presenta al desarrollo sostenible como capaz de satisfacer las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Su mensaje central: el crecimiento económico no puede continuar sin prestar atención a sus efectos sobre el ambiente, lo que solo llevaría al colapso social.

Cambiar la estructura de gobernanza del desarrollo se hacía indispensable para lograr el fin propuesto, dado que “los encargados de administrar los recursos naturales y de proteger el medio ambiente están institucionalmente separados de los responsables de la economía” (Nuestro futuro común, párrafo 32). Más de 40 años fueron necesarios para que la Conferencia de Río+20, en 2012, y la Agenda 2030, en 2015, dieran los primeros pasos firmes en esa dirección.


Hecho # 3: Ginebra, 2019

La Organización Mundial de la Salud convoca a una conferencia en la que la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación, órgano independiente de vigilancia y promoción de la salud, presenta su “Informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias”.

El evento recibe poca atención y una casi nula cobertura mediática a nivel mundial, a pesar de que algunas de las siete recomendaciones de los expertos que tuvieron a cargo su redacción son alarmantes para preparar al mundo ante emergencias sanitarias, cada una de ellas acompañada de indicadores de seguimiento:

1. Los jefes de gobierno deben comprometerse e invertir.
2. Los países y las organizaciones regionales deben dar ejemplo.
3. Todos los países deben construir sistemas sólidos.
4. Los países, los donantes y las instituciones multilaterales deben prepararse para lo peor.
5. Las instituciones de financiación deben vincular la preparación con la planificación de los riesgos económicos.
6. Las entidades que financian la asistencia para el desarrollo deben generar incentivos e incrementar la financiación para la preparación.
7. Las Naciones Unidas deben fortalecer los mecanismos de coordinación.

La Junta insta a la acción política para prepararse ante las emergencias sanitarias de ámbito mundial y mitigar sus efectos, y advierte en su informe:

“El mundo no está preparado para una pandemia causada por un patógeno respiratorio virulento y que se propague con rapidez. La pandemia mundial de gripe de 1918 afectó a un tercio de la población mundial y mató a 50 millones de personas, el 2,8% de la población total. Si hoy en día se produjera un contagio parecido, en un mundo con una población cuatro veces mayor y en el que se puede viajar a cualquier lugar en menos de 36 horas, podrían morir entre 50 y 80 millones de personas. Además de estos trágicos niveles de mortalidad, una pandemia de este tipo podría causar pánico, desestabilizar la seguridad nacional y tener graves consecuencias para la economía y el comercio mundiales”.

Informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias 2019, pág. 15.

El encabezamiento del informe está firmado por la Presidente de la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación: Go Harlem Bruntland.


Hecho # 4: el mundo, 2020

Una mujer usa una máscara protectora mientras cruza el puente del río Yangtze en Wuhan, China, el 27 de enero. Foto: © Getty Images

Wuhan es el lugar de origen de un nuevo virus de la familia de los Coronavirus, el COVID-19, que se extiende a nivel global. La Organización Mundial de la Salud declara oficialmente que estamos frente a una pandemia.

Europa se convierte en uno de sus puntos neurálgicos, países en todo el mundo cierran sus fronteras y restringen el movimiento de personas para intentar protegerse. Christine Lagarde, ex Directora Ejecutiva del Banco Mundial y actual presidenta del Banco Central Europeo, anuncia que las consecuencias económicas serán graves y pueden llevar a una crisis similar a la que se vivió en 2008.


Conclusiones

💡 La falta de atención a la evidencia científica de prioridades mundiales han contribuido de manera importante a traernos al punto en que estamos hoy. Naciones Unidas, tan criticada por los defensores de un pseudo-patriotismo mal entendido, ha presentado los hechos con antelación suficiente. La decisión de no saber/no contestar frente a la evidencia tiene responsables con nombres y apellidos.

💡 La realidad, como un karma instantáneo, se ha impuesto sobre la negación de los hechos. Bruntland y la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación lo advirtieron. Bruntland y la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo nos advirtieron mucha antes sobre las consecuencias nefastas de seguir un camino que privilegie el crecimiento económico por sobre lo ambiental y lo social.

💡Quizás sea tiempo de recuperar los carteles de James Carville, introduciendo un pequeño cambio y recordando que para salir de esta situación, podríamos empezar por la apropiación de estos tres mensajes: 1. Cambio vs. más de lo mismo; 2. Es la necedad, estúpido; 3. No olvidar el sistema de salud.


En la Región de las Américas, cuatro países notificaron por primera vez casos de COVID-19: Bermudas (2), El Salvador (1), Nicaragua (1) y Sint Maarten (1). Se informó que todos los casos fueron importados y se encuentran en condiciones estables.

27 países informaron 5.083 casos adicionales en las últimas 24 horas para un total de 13.069 casos de COVID-19 en 43 países en la región de las Américas. Costa Rica, Jamaica y México informaron sus primeras muertes por COVID-19: una fatalidad cada uno. Estados Unidos continúa reportando la mayor proporción de casos (80%) y muertes (84%) en la región“.

Organización Panamericana de la Salud, 19 de marzo de 2020

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Acerca del autor

Javier Surasky

PHd en Relaciones Internacionales y en Cooperación Internacional al Desarrollo y Acción Humanitaria, ha dictado cursos en diferentes carreras de posgrado, entre ellas la Maestría en Relaciones Internacionales y la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), el Máster en Cooperación Internacional de la Universidad Complutense de Madrid.