Apuntes para rediseñar el orden global: agua y saneamiento (ODS 6)

Celina Manso
Cepei 
c.manso@cepei.org

06 de agosto de 2020


La Organización Mundial de la Salud recomienda lavarse las manos regularmente con jabón y agua corriente como una de las mejores maneras de prevenir la propagación del COVID-19. Sin embargo, esto es difícil para millones de personas, dado que si bien se ha conseguido progresar de manera sustancial a la hora de ampliar el acceso a agua potable y saneamiento, existen miles de millones (principalmente en áreas rurales) que aún carecen de estos servicios básicos. 

En todo el mundo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre.

Por su parte, en la Región de las Américas millones de personas aún carecen de una fuente adecuada de agua potable e instalaciones seguras para la disposición y eliminación de las heces. En esta región, al 2017, ya 28 millones de personas carecían de acceso a una fuente de agua mejorada, 83 millones de personas no disponían de acceso a instalaciones de saneamiento mejorado, y 15.6 millones aún practicaban defecación al aire libre (Joint Monitoring Programe, JMP) . 

Fuente: OPS

Tomando en cuenta los datos recogidos por la aplicación de protocolos de IPUMS-International, por parte de: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, podemos contrastar los factores de desigualdad que existen en la actualidad en lo que se refiere al acceso de servicios de agua y saneamiento.

Ambos mapas muestran que existen grandes disparidades entre los países analizados, así como en los niveles de desigualdad. Con respecto al acceso a servicios de abastecimiento de agua, Haití presentó la mayor desigualdad relativa de los países de América Latina y el Caribe. En cuanto al acceso a servicios de saneamiento, Nicaragua fue quien presentó el mayor factor de desigualdad (45,5%) y Bolivia, Brasil, El Salvador, Panamá, Paraguay y Perú mostraron valores superiores a los 20 puntos porcentuales.

La ONU reconoció explícitamente, el 28 de julio de 2010, el agua y el saneamiento como derechos humanos. Al cumplirse los 10 años de dicha medida, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento, Léo Heller, en un comunicado aseveró que la pandemia “nos ha enseñado que dejar atrás a las personas que más necesitan los servicios de agua y de saneamiento puede conducir a una tragedia humanitaria”. Agregó que en la próxima década debe ser prioritario lograr que toda la población cuente con esos servicios para “construir sociedades justas y humanas” y que “los compromisos de la Agenda 2030 son un incentivo para que nadie se quede atrás, pero esto no será suficiente si los países enfocan las metas y los objetivos de manera puramente cuantitativa, dejando de lado los derechos humanos al agua y al saneamiento”.

La Organización Mundial de la Salud estableció que la provisión de agua segura, saneamiento y gestión de desechos y condiciones higiénicas es esencial para prevenir y proteger la salud humana durante todos los brotes de enfermedades infecciosas, incluida la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Asegurar prácticas de WASH y de gestión de residuos aplicadas y basadas en evidencia en comunidades, hogares, escuelas, mercados e instalaciones de atención médica ayudará a prevenir la transmisión de patógenos de persona a persona, incluido el SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud expresó que: “los responsables de agua y saneamiento tienen un rol relevante en la prevención y control de COVID-19, por lo que es importante que los servicios de agua, saneamiento e higiene sean gestionados de forma segura, garantizando el cumplimiento de las normativas nacionales”. 

Así podemos concluir que el acceso a servicios inadecuados de agua, saneamiento e higiene tiene consecuencias importantes para asegurar la salud o la enfermedad de una población. El cumplimento del ODS 6, “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, es indispensable para luchar contra el COVID-19.


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Acerca del autor

Celina Manso

Abogada y Maestranda en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).