¿A dónde ir?: COVID-19 y migración

Margarita Vaca Cuevas
Investigadora
Área de datos para el desarrollo sostenible
Cepei
m.vaca@cepei.org 

15 de mayo de 2020 


La migración internacional siempre ha sido un tema de debate que encara, por una parte, la soberanía de un país y el bienestar de sus ciudadanos, y, por otra, el respeto a los derechos y desarrollo humano de cualquier persona. Existen aspectos complejos como el descontento social, los choques culturales, la redistribución de recursos nacionales o la falta de voluntades políticas que crean un ambiente inhóspito tanto para los migrantes como para los nacionales. 

La migración es “una expresión de voluntad de una persona por superar la adversidad y vivir una vida mejor”, como lo proclamó el entonces Secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en la 60º Asamblea General de las Naciones Unidas en 2006. Durante su discurso, también, recalcó que la globalización era un catalizador para buscar nuevas oportunidades en otros países y que los flujos migratorios comenzaban a presentar cambios significativos: entre el año 2000 y 2005, el número de migrantes internacionales había crecido un 10,4% (GMDAC-OIM, 2019).

Desde entonces, los flujos migratorios se aceleraron y pronto cada país contaba con más de un migrante. La tasa aumentó al 56,4% al contemplar los últimos 19 años (2000-2019). En 2019, el número de migrantes internacionales alcanzaba los 271,6 millones de personas, es decir, el 3,5% de la población total mundial (OIM, 2019). 

Si bien es un porcentaje pequeño e incluye motivos laborales de desplazamiento (casi dos tercios), también representa a cientos de familias que por diversas razones debieron dejar su país de origen, tales como conflictos y violencia extrema (por ejemplo, los episodios de violencia que vive la República Democrática del Congo, los cuales ocasionaron el desplazamiento de más de 200.000 personas en menos de dos meses); inestabilidad económica y política (más de 5 millones de venezolanos se han visto forzados a buscar una nueva vida a lo largo del continente americano); desastres naturales (3,8 millones de filipinos debieron dejar sus hogares ante los estragos de fuertes inundaciones), entre otros (OIM, 2019).

En 2018, la población mundial de refugiados equivalía a 25,9 millones de personas de las cuales el 52% tenían menos de 18 años de edad. A la vez, la República Árabe Siria (6,1 millones), Colombia (5,8 millones) y la República Democrática del Congo (3,1 millones) fueron los países con mayor número de desplazados internos (ACNUR, 2018). 

Es evidente la vulnerabilidad a la que se encuentran expuestos los migrantes, en especial, aquellos que han debido afrontar dificultades y traumas en el intento de  resguardar su vida. Infortunadamente, la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 profundiza los desafíos a los que se ven sujetos y amenaza tanto su seguridad como futuro, generando que sea una de las poblaciones más afectadas por la pandemia.

Los refugiados y migrantes viven en campamentos temporales sin agua ni jabón, a pocos metros unos de otros, experimentan hacinamiento en las tiendas/habitaciones, se encuentran expuestos a los cambios bruscos de clima y cuentan con restricciones de movilidad debido al cierre de fronteras. Estos factores crean un ambiente idóneo para que el virus se propague rápidamente. Según ACNUR (2019), solo 43% de los campamentos en el mundo tiene 20 litros de agua diaria por persona, cuando el acceso óptimo promedio del recurso debería ser 100 litros de agua para satisfacer las necesidades tanto de consumo como de higiene (Organización Mundial de la Salud, 2003).

Por otra parte, a pesar de las restricciones fronterizas, varios migrantes han decidido regresar a su país por sus propios medios, lo cual incluye el desplazamiento a pie. En el caso de Colombia, más de 50.000 venezolanos han salido del país (Revista Semana, 2020). Esto genera alarmas, dada la probabilidad de contagio y los riesgos a los que se encuentran expuestos estos grupos, en particular en la zona fronteriza, de por sí  bastante congestionada, y donde existen permisos limitados para cruzar a su país. En otros casos, algunos grupos han considerado desplazarse por caminos no habilitados como trochas, lo cual implica que  niños, niñas y adolescentes, así como las mujeres, se conviertan en una población aún más vulnerable.

De igual manera, existe una alta preocupación por el acceso al sistema de salud de los migrantes, en particular, aquellos que no cuentan con documentación. Si bien varios países han considerado brindar atención indiscriminada a todos los migrantes en tres casos —posible contagio, contagiado por el virus y servicios médicos de urgencia—, persisten retos como el miedo de este grupo a ser deportados si se presentan en los centros médicos, su desconocimiento frente al funcionamiento del servicio de salud, las largas distancia que deben recorrer para llegar a un hospital y, en algunos casos, la no atención por su condición de migrante.

La realidad de esta población, como la de muchos otros grupos vulnerables, es un llamado a recordar y recobrar la premisa de la Agenda 2030: “No dejar a nadie atrás”.

El COVID-19 no discrimina y lo cierto es que nadie debería hacerlo tampoco. La crisis migratoria ha representado uno de los mayores retos de los últimos años para el mundo y, aún más, en medio de la actual crisis sanitaria donde los derechos, libertades y capacidades de los migrantes se encuentran en riesgo. Es oportuno resaltar que diferentes organismos internacionales y gobiernos, en la mayoría de casos, han actuado bajo la premisa de proteger los derechos y la salud de todas las personas, independientemente de su estatus migratorio, para frenar la propagación del virus. No obstante, los desafíos se multiplican cada día y con ellos los retrocesos en educación, salud, alimentación, vivienda, calidad de vida, y, sobre todo, la oportunidad de que los migrantes tengan voz, voto y un territorio al cual llamar hogar. 

Es importante recordar que proteger la vida de esta población implica reducir la propagación del virus. Ayudarles a mantener una fuente de empleo o ingreso hará parte de la solución para afrontar la recuperación económica que tendrá como consecuencia esta crisis sanitaria.

Por lo tanto, es necesario establecer una articulación multiactor desde el sector público hasta la sociedad civil y la comunidad, que permita aunar esfuerzos para reducir los peligros que corre esta población. De igual manera, la formulación de políticas públicas o normatividad como respuesta al COVID-19 debe considerar a los migrantes como parte integral de la misma. 

Referencias bibliográficas

Annan, K. (septiembre de 2006). Discurso del Secretario General ante el Diálogo de alto nivel de la Asamblea General sobre migración internacional y desarrollo. Obtenido de Naciones Unidas [en línea] disponible en https://www.un.org/es/events/pastevents/migration/sg-speech.html 

ACNUR. (29 de febrero de 2020). Respuesta a los Venezolanos – Colombia. Obtenido de Plataforma de Coordinación para refugiados y migrantes de Venezuela [en línea] disponible en https://data2.unhcr.org/es/situations/platform 

ACNUR. (2019). El cambio climático pone en riesgo el abastecimiento de agua para las personas refugiadas. Obtenido de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) [en línea] disponible en https://www.acnur.org/noticias/historia/2019/3/5c957ed54/el-cambio-climatico-pone-en-riesgo-el-abastecimiento-de-agua-para-las-personas.html

ACNUR. (2018). Estadística de Población. Obtenido de la Base de Datos Estadísticos [en línea] disponible en http://popstats.unhcr.org/en/overview#_ga=2.208224594.118737719.1589337792-116310448.1583265554

GMDAC. (2019). Estadísticas de migración internacional. Obtenido del Portal de Datos Mundiales – Centro de Análisis de Datos Mundiales sobre la Migración (GMDAC) de la OIM [en línea] disponible en https://migrationdataportal.org/es?i=stock_abs_&t=2019 

OIM. (2019). Informe sobre las migraciones en el mundo 2020. Ginebra: Organización Internacional para las Migraciones – OIM [en línea] disponible en https://publications.iom.int/books/informe-sobre-las-migraciones-en-el-mundo-2020 

OMS. (2003). La cantidad de agua domiciliaria, el nivel del servicio y la salud. Obtenido de Organización Mundial de la Salud (OMS) [en línea] disponible en https://www.who.int/water_sanitation_health/diseases/wsh0302/es/ 

Revista Semana. (12 de mayo de 2020). Por coronavirus en Colombia más de 50.000 venezolanos han vuelto a su país. Obtenido de Semana [en línea] disponible en https://www.semana.com/nacion/articulo/por-coronavirus-en-colombia-mas-de-50000-venezolanos-han-vuelto-a-su-pais/670899


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Se reportaron 44,802 casos adicionales y 2,811 muertes en las últimas 24 horas, lo que representa un aumento relativo de aproximadamente 2% y 3% para casos y muertes respectivamente, en comparación con el día anterior.

Organización Panamericana de la Salud, 14 de mayo de 2020

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Acerca del autor

Margarita Vaca

Economista especializada en Estadística Aplicada y estudios técnicos en logística empresarial y gestión de proyectos. Experiencia en análisis estadístico y econométrico, elaboración de informes técnicos y formulación de indicadores. Investigadora del área de Datos de Cepei. Actualmente es estudiante de Maestría de Desarrollo Humano en FLACSO Argentina.